Mi primera clase de Pole

Primera clase de Pole Dance

Ya has visto más o menos de qué va la historia. Te mola mucho, ahora sólo queda probar de verdad. Así que con la mente muy positiva y pensando que muy pronto estarás bailando de forma espectacular te enfrentas a tu primera clase de Pole Dance.

Antes de empezar te encuentras allí frente a la barra y la miras con curiosidad. No sabes muy bien qué hacer con ella:

Calentamiento

Pues resulta que todavía no vas a probar la barra: lo primero que aprendes en tus clases de Pole Dance es que ¡nunca bajo ningún concepto hay que saltarse el calentamiento! (Aunque lo hagamos todxs de vez en cuando jejeje).

Pero no vale un calentamiento cualquiera, como hacías en el colegio… nooooo

Hay que hacer ¡SENTADILLAS! ¡ABDOMINALES! ¡FLEXIONES! (En serio, nunca en mi vida había conseguido hacer una puñetera flexión hasta ese momento) En tu primer día y si no estás acostumbradx te parece un entrenamiento propio de un campamento militar.

 

Por fin la barra: Expectativas vs Realidad

Definitivamente, te lo has ganado: después de ese intenso calentamiento, ahora toca hacer Pole de verdad ¿o no?

Lo primero que se explica es cómo hacer algunos agarres, cómo no hacerse daño y la forma básica de «subir a la barra» o trepar hacia arriba.

Ahí es cuando te das cuenta de la cruda realidad:

Para mí los comienzos en el Pole fueron sobre todo frustrantes, ya que era incapaz de hacer absolutamente nada de lo que se proponía en la clase. No conseguí trepar hasta pasados unos diez días de intentarlo una y otra vez.

Y, por supuesto, nadie te había hablado de ¡LOS CARDENALES!

Siiii esos hematomas que se vuelven tus amigos y al final no puedes vivir sin ellos. Una buena polera los luce con orgullo, así como heridas, desolladuras y demás que demuestran que has hecho un entrenamiento como Dios manda.

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Estos hematomas me salieron a mi. También hay que decir que son exagerados ya que soy muy propensa a tenerlos. Ya antes de hacer Pole solía tener casi siempre. Después de unos 6 meses ya casi no me salían. Sólo cuando pruebas algún agarre nuevo o alguna postura muy forzada. Si no, nada. 🙂

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